Antes que se cierre la puerta
La llamada de la Misericordia no es una llamada al temor, sino al amor. Cada uno tiene la responsabilidad de advertir a los suyos que deben entrar antes que se cierre la puerta. Y lo mismo sugiero a los obispos y a mis hermanos sacerdotes hagan con su fieles. “Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois, no os conozco” Lc 22,13. Palabra de Dios… para nosotros. Eran buenos, querían entrar, pero lo decidieron demasiado tarde.
Cuando llegó el diluvio, Dios mismo cerró la puerta y cuando se desató la tormenta y se desbordaron las aguas, muchos quisieron entrar, pero Noé no les abrió la puerta. El mismo Jesucristo a las vírgenes, que no eran malas sin sólo tontas y negligentes que dejaron los asuntos de su salvación para más tarde les dijo: “No os conozco”. Por eso, este tiempo de misericordia es un amoroso llamado a los corazones invitándonos a la conversión. Es un llamado no a los malos y perversos, sino a los buenos pero que viven en la periferia del cristianismo, a los buenos cuya fe tienen adormecida. El problema aquí, es la somnolencia como las vírgenes imprudentes esperando EL GRAN AVISO para ir a comprar aceite. La verdadera conversión no se hace bajo amenazas. Si me convierto antes que el Papa cierre la puerta de la Misericordia e inicie el tiempo de la justicia, sólo puede ser porque amo. No es cuestión de dejar sólo la vida de pecado, sino dejar la vida inútil, sin mérito, absorta en preocupaciones y asuntos de este mundo para ocuparme de las cosas del cielo.
Mi sugerencia es que ya se olviden de las cosas mundo y de las personas , incluidos amigos y familiares que quieren vivir según los criterios del mundo y se separen para lo que todos saben debe llegar una vez que se acabe el tiempo de la misericordia. Hace un año le dije a Nuestro Señor: “!Señor, ya estuvo suave! Me estás haciendo hacer el ridículo, porque yo digo que ya viene el castigo y no pasa nada. Así que no voy a hablar más de esto… si no me das una señal”. Sólo unos días después el Papa anunció el jubileo extraordinario de Misericordia. Así que más claro no podía estar: terminando el tiempo de la misericordia comenzará el tiempo de la justicia (cfr Diario de sor Faustina D. 83)
Mi feeling es que el castigo viene primero para México, (a no ser qué...) después para todo el mundo, en proporción al aborto,… LA GRAN SEÑAL, EL GRAN AVISO, (antes que la cruz en el cielo) ya está dado a toda la humanidad y es este año extraordinario de la Misericordia. Pongan atención que yo cito muchas veces algunas profecías como marco de lo que digo, pero no me baso en profecías, sino en los signos de los tiempos, para afirmar lo que digo. Debería ser evidente a todos, que hace tiempo que rebasamos el mal que puede tolerar este mundo y lo extraño es que en vez del castigo tengamos un año de misericordia. En mi opinión el castigo lo detuvo el papa Francisco y, aunque no hiciera nada más durante su pontificado, por este gesto, todos le deberíamos de darle las gracias. Pero como una burla en este año han habido más sacrilegios, más promoción del desenfreno, mas rebeldía, más violencia y más ataques a la Iglesia.
Otros han llegado a la misma conclusión por otros caminos.
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